Por: Erasmo A. Moya Gallardo. [email: moya2805@yahoo.com]

Introducción
En el reino animal son frecuentes los enfrentamientos entre los machos por razones generalmente relacionadas con las hembras, sobre todo en las etapas de celo o apareamiento. También luchan, tanto machos como hembras, por salvaguardar a sus crías de los depredadores mayores, por la obtención de los alimentos o por el importante dominio que para la sobrevivencia de la especie representan las zonas de estancia, los bebederos, las cuevas y grutas donde cobijarse de las inclemencias del tiempo así como otros lugares de interés para la manada, jauría o grupo.
Se diferencian notablemente las luchas, a veces extensas y otras momentáneas, en la mayoría de los casos sin daños severos que conlleven peligro para la vida, que protagonizan elementos de la misma especie o de especies diferentes por los motivos o razones antes expuestas, de las que se producen por acciones de caza de alguno de los depredadores, en la que la especie más débil que es atacada por la más fuerte se defiende, muchas veces inútilmente, de sus atacantes con el propósito de salvar sus vidas o la de sus crías.
Dentro de las luchas momentáneas entre las mismas especies se destacan las que escenifican los felinos. Leones, tigres, leopardos, pumas, panteras y otros de esta familia de animales salvajes, pelean ya sea entre miembros de la misma especie o entre unos y otros.
Los documentales fílmicos realizados sobre el tema de los animales y la naturaleza, los que requieren por parte de los camarógrafos y otros técnicos, estancias prolongadas en las selvas y otros hábitat naturales como los parques nacionales, en los que las distintas especies son debidamente protegidas, muestran estos combates y los del resto de los animales de una manera real e impresionante.
Al igual que los felinos y por similares razones, luchan entre sí los lobos, hienas, coyotes, zorros y el resto de los caninos, tanto dentro de sus jaurías como contra otras especies que se acerquen a las mismas y les representen peligros potenciales.
Protagonizan también combates impresionantes, más o menos prolongados, las distintas razas o tipos de Rinocerontes, Elefantes, Osos, Búfalos, Toros, Caballos, Alces, Renos, Venados, Carneros, Chivos o Cabras y muchas otras especies similares.
Se dice que ejemplares machos de los distintos tipos de ovinos y caprinos como las Ovejas, Carneros, Cabras o Chivos, a pesar del menor peso y talla, son capaces de derribar con sus embestidas a fuertes toros vacunos u otros animales mayores, para lo cual se paran sobre sus patas traseras impulsándose con las mismas y descargando todas sus fuerzas y el peso de sus cuerpos sobre el contrario.
Es impresionante escuchar, en los films antes citados, el sonido de las frentes y los cuernos de los toros, alces, renos y venados y otras especies dotadas de ellos, al golpearse unos con otros en sus embestidas.
Son notorios los relatos de viejos campesinos o arrieros sobre la fortaleza de las patadas y mordidas que propinan burros, mulos y caballos al pelear entre ellos, al ser agredidos, sentirse en peligro o ser sometidos a castigos excesivos.
Pero no solo los animales salvajes protagonizan riñas o combates en sus hábitat naturales, también entre los cariñosos gatos y perros domésticos se producen riñas que les provocan rasguños o heridas las que a veces presentan cierta gravedad.
Algunas razas de perros, dotadas de una sobresaliente fuerza en los músculos de sus mandíbulas, son entrenadas por el hombre para efectuar combates en los cuales pueden llegar a herirse de muerte, en espectáculos que son solo del agrado de muy pocas personas, generalmente despiadadas y carentes de escrúpulos.
No se exceptúan de las luchas, más o menos dramáticas, a las distintas especies de peces, aves, reptiles, lagartos e insectos, destacándose dentro de los primeros un pequeño pez ornamental, llamado Peleador, precisamente denominado así por la forma en que combate con sus similares, entre los que son capaces de hacerse daños terribles y en ocasiones provocarse la muerte.
En algunos países asiáticos, las peleas de este tipo de peces constituyen un entretenimiento que conlleva adicionalmente algún tipo de apuestas entre los espectadores.
En sentido general los animales utilizan sus dientes, garras, uñas, espuelas o espolones, frentes, cuernos, alas, aletas, trompas, patas, colas y otras partes de sus cuerpos, para propinar golpes y heridas a sus contrarios.
No obstante todo lo relatado anteriormente con relación a los enfrentamientos entre animales, la opinión generalizada de conocedores y especialistas de este reino, es de que no existen otros ejemplares del mismo que peleen entre sí, sin las razones por las cuales se enfrentan el resto de las especies, de la forma que lo hacen los gallos de lidias o gallos finos.
Los machos de estas aves, especie de extraordinaria belleza y gran variedad de colores, más relevantes en ellos que en las hembras, combaten fieramente en cualquier lugar y a cualquier hora del día o la noche en que se encuentren, casualmente o por inducción del hombre, provocándose daños irreparables o la muerte.
En ocasiones y por situaciones casuales o descuidos de sus criadores, se enfrentan separados uno del otro por fuertes telas metálicas o cercas de alambre tejido que son utilizadas para su cautiverio, sin importarles para nada los daños que se producen en estas condiciones de pelea, en la cual se dañan los picos y patas por los continuos picotazos y golpes que propinan sobre las mismas tratando de alcanzar a su contrario.

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